El Neón de Siempre
Una pista de que el tiempo secuencial tiene algo no del todo real tal como uno lo experimenta son las diversas paradojas del tiempo que supuestamente transcurre y de un llamado "presente" que está continuamente desplegándose hacia el futuro y creando más y más pasado tras de sí. Como si el presente fuera un coche -un coche majo, por cierto- y el pasado fuera la carretera por la que acabáramos de circular, y el futuro fuera la carretera iluminada por los focos a la que todavía no hemos llegado, y el tiempo fuera el movimiento hacia delante del coche, y el presente exacto fuera el parachoques del coche que se adentra en la niebla del futuro, de manera que en este momento hay un ahora y un poquito después un ahora completamente distinto, etcétera. Salvo que si el tiempo está transcurriendo, ¿cómo va de deprisa? ¿A qué velocidad cambia el presente? ¿Lo ve? Es decir, si usamos el tiempo para medir el movimiento o el ritmo - y lo hacemos, es la única manera de hacerlo, noventa y cinco kilómetros por hora, setenta pulsaciones por minuto, etcétera, ¿cómo se puede medir la velocidad a la que se mueve el tiempo? ¿Un segundo por segundo? No tiene sentido. Ni siquiera se puede decir que el tiempo fluya ni se mueva sin toparse otra vez con la paradoja. Así que piense por un segundo: ¿y si en realidad no existe ningún movimiento? ¿Y si todo se está desplegando en el único destello que llamamos el presente, en esa primera e infinitamente pequeña fracción de segundo del impacto en que el parachoques delantero del coche lanzado a toda velocidad empieza justo a tocar el lateral del puente, justo antes de que el parachoques se arrugue y deforme el morro del vehículo y usted salga despedido violentamente hacia delante y la barra del volante se le abalance sobre el pecho como si hubiera sido disparada desde algo enorme? Es decir, ¿qué pasaría si de hecho ese ahora fuera infinito y nunca transcurriera realmente de la forma en que la mente está supuestamente diseñada para entender el transcurso, de forma que no solo la vida de usted sino cada una de las formas humanamente concebibles de describir y narra esa vida tuvieran tiempo de pasar a toda velocidad como neón en forma de esas letras cursivas interconectadas que a la gente le encanta poner en los letreros y escaparates de comercios por la mente de usted, todas a la vez en el instante literalmente inconmensurable que media entre el impacto y la muerte, justo cuando uno sale despedido hacia delante para darse con el volante a una velocidad que ningún cinturón de seguridad podría frenar? - FIN.